Reforma electoral: la Casa Rosada enfrenta diferencias por la estrategia de negociación con los gobernadores
Un sector de la Casa Rosada cree que el proyecto puede salir en agosto, pero otro lo pone en duda y advierte que está “súper verde”. La discusión interna pasa por cerrar acuerdos electorales con los mandatarios provinciales antes o después del tratamiento en el Congreso.
El Gobierno enfrenta diferencias internas por la estrategia para tratar la reforma electoral, una de las prioridades de Javier Milei para ordenar el camino hacia 2027. Mientras un sector del Ejecutivo cree que el proyecto puede salir en agosto, otro espacio de la Casa Rosada lo pone en duda y advierte que la iniciativa está “súper verde”.
La discusión no pasa solo por la letra del proyecto, sino por el orden político de la negociación. En Balcarce 50 conviven dos estrategias: cerrar acuerdos electorales con gobernadores antes del tratamiento de la reforma o votar primero la modificación del sistema electoral y recién después definir los entendimientos distrito por distrito.
La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, ya planteó puertas adentro su postura a favor de cerrar un acuerdo con mandatarios provinciales antes de avanzar con la reforma. La senadora considera que ese esquema permitiría blindar los votos y reducir el margen de incertidumbre en una discusión que todavía genera resistencia entre aliados.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, también se inclina por acordar con los gobernadores antes del tratamiento legislativo. Este martes vuelve a reunirse la mesa política en su despacho, con la reforma electoral como uno de los ejes centrales de la agenda posterior al Mundial y al receso legislativo.
El asesor presidencial Santiago Caputo se ubica en la misma línea. En su entorno creen que el Gobierno necesita alcanzar acuerdos previos con los mandatarios para blindar la reforma y también la gestión. La lectura es que el vínculo con las provincias no puede quedar librado solo a la promesa de una negociación posterior.

Karina Milei, en cambio, opta por dilatar las definiciones electorales hasta después de la votación. La secretaria general de la Presidencia, que tiene la lapicera del armado nacional de La Libertad Avanza, prefiere no cerrar antes acuerdos que puedan condicionar las candidaturas provinciales o limitar el margen de decisión del sello libertario.
La misma postura sostienen Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem. “Primero la reforma, después los acuerdos”, expresan en esas filas. En el karinismo creen que los gobernadores necesitan el paraguas presidencial de Milei y que el oficialismo no debe ceder posiciones antes de tener sancionadas las nuevas reglas de juego.
En ese esquema se ubica la negociación por las colectoras. La Casa Rosada busca habilitar una herramienta para que candidatos a diputados de gobernadores sin candidato presidencial puedan ir dentro de la boleta de Milei. En Nación lo presentan como una concesión acotada para ampliar el volumen electoral del Presidente sin entregar el armado territorial de La Libertad Avanza.
En un sector del Gobierno creen que a los mandatarios provinciales “no les queda otra que agarrar”. La lectura es que muchos gobernadores no tienen una figura presidencial competitiva y que la boleta de Milei será el activo electoral más fuerte para ordenar sus listas nacionales. “Que se animen a la PASO sino”, expresan.
En otros despachos oficiales, en cambio, reconocen que “hay mucha desconfianza” entre los mandatarios. El temor es que se repita el escenario de 2025, cuando La Libertad Avanza terminó compitiendo con candidatos propios en la mayoría de los distritos, incluso en provincias donde había canales de diálogo con los oficialismos locales.
La Casa Rosada intenta separar ambos planos. En Nación remarcan que los acuerdos vía colectoras no implican que La Libertad Avanza renuncie a presentar candidatos propios a las gobernaciones. La idea es habilitar entendimientos para la boleta nacional de Milei, pero preservar la competencia provincial cuando el oficialismo crea que le conviene construir poder propio.
La reforma ya tuvo idas y vueltas sobre el borrador inicial y en el Gobierno prevén introducir cambios. En la mesa política admiten que todavía falta ordenar la redacción final, despejar resistencias de bloques aliados y definir hasta dónde se puede avanzar con la eliminación, suspensión o modificación de las PASO.
El traspié con la ley de Propiedad Privada en el Senado aumentó las dudas sobre la capacidad del oficialismo para reunir mayorías. La Casa Rosada tuvo que postergar la votación del paquete hasta agosto por falta de votos y luego quedó expuesto un cruce entre Bullrich y Federico Sturzenegger por la versión final del texto.
En Balcarce 50 leen ese antecedente como una advertencia. El Gobierno no quiere repetir con la reforma electoral una negociación con múltiples borradores, diferencias técnicas y aliados que lleguen al recinto sin un acuerdo cerrado. Por eso, el debate interno sobre si pactar antes o después de la votación se volvió central.
El Ejecutivo sabe que la reforma electoral necesita un volumen político más amplio que otros proyectos. En Nación aseguran que Milei está dispuesto a “dejar todos los recursos” para que salga, porque considera que la eliminación o suspensión de las PASO y el esquema de colectoras pueden ser decisivos para ordenar la elección presidencial de 2027.
Fuente: TN
Por: G. Herrera
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