Interna de la barra de San Martín: se entregaron un padre y su hijo por el feroz ataque al chofer de Uber
Carlos y Aarón Páez se presentaron ante la Justicia tras permanecer prófugos. Están acusados de balear a Alejandro Rodríguez, quien pelea por su vida en terapia intensiva. El caso desató una violenta venganza cruzada en Chimbas.
La violenta interna de la barra brava del club San Martín sumó un capítulo clave en los tribunales sanjuaninos. Carlos Maximiliano Páez y su hijo, Aarón Páez, se entregaron en las últimas horas en la sede de la UFI Genérica acompañados por su abogado defensor. Ambos quedaron inmediatamente detenidos como los principales sospechosos de haber baleado a Alejandro Ismael Rodríguez, un conductor de Uber que agoniza en el Hospital Rawson.
El caso, que mezcla el fútbol, el negocio de las barras y la marginalidad, es investigado bajo una hipótesis firme: un brutal ajuste de cuentas entre facciones disidentes.
El ataque en calle Benavídez: una emboscada silenciosa
El sangriento episodio ocurrió el pasado jueves 9 de julio, alrededor de las 21:00, en las inmediaciones de calle Benavídez, entre Alem y Catamarca.
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El hallazgo: Rodríguez fue encontrado por transeúntes tirado sobre el asfalto, gravemente herido y perdiendo mucha sangre al lado de su auto, el cual estaba estacionado en la banquina.
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La sospecha: Desde un principio, la policía descartó la hipótesis de un robo común. El trasfondo apuntaba directamente a un vuelto entre barras del Verdinegro, donde los Páez habrían emboscado al chofer.
El conductor de Uber continúa internado en la sala de terapia intensiva del Hospital Rawson con pronóstico reservado, producto de las severas lesiones que le causaron los impactos de bala.
La respuesta de la barra: balas y una bomba molotov
La agresión contra Rodríguez no quedó ahí y desató una violenta represalia pocas horas después. Cerca de las 2:00 de la madrugada del viernes, la casa de la familia Páez, ubicada en la calle Río Negro de Villa El Salvador (Chimbas), fue blanco de un ataque coordinado:
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La balacera: Un grupo de personas a bordo de dos vehículos blindó el frente de la vivienda a disparos.
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Atentado frustrado: Los atacantes arrojaron una bomba molotov contra la propiedad que, afortunadamente, no llegó a explotar.
Tras este violento vuelto, la familia Páez abandonó la vivienda y permaneció en la clandestinidad durante casi una semana.
La situación judicial de los detenidos
Tras verse cercados por la investigación policial que avanzaba en dos frentes (la agresión al chofer y el ataque posterior a la vivienda), padre e hijo decidieron poner fin a su fuga y entregarse.
La UFI Genérica ya cuenta con testimonios clave que complican a los Páez, además de peritajes balísticos en curso. En los próximos días se realizará la audiencia de formalización de la imputación, donde se definirá si los acusados esperarán el juicio bajo prisión preventiva.
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