La alfalfa gana terreno en San Juan y se perfila como un nuevo motor exportador

La incorporación de tecnología para producir pellets abrió nuevos mercados internacionales para una empresa sanjuanina, mientras el sector estima que la superficie destinada al cultivo podría multiplicarse hasta seis veces por su rentabilidad y bajo riesgo productivo.

La producción de alfalfa con destino a la exportación comienza a consolidarse como una alternativa de crecimiento para el agro sanjuanino. Aunque actualmente solo una empresa local comercializa este producto en mercados internacionales, las expectativas del sector son optimistas y proyectan una expansión que podría multiplicar entre cinco y seis veces la superficie cultivada en la provincia.

El impulso llega de la mano de la industrialización. La firma Dorgan incorporó este año una línea de producción de pellets de alfalfa, una inversión que le permitió acceder a clientes de Emiratos Árabes Unidos, países de Centroamérica y mercados asiáticos. La empresa cultiva unas 1.000 hectáreas, sobre un total cercano a las 5.000 hectáreas implantadas en San Juan.

El objetivo de la compañía es ampliar su capacidad de procesamiento para recibir también la producción de otros agricultores locales. La estrategia apunta a transformar a la provincia en un polo de elaboración de productos con mayor valor agregado, aprovechando una demanda internacional que continúa en crecimiento.

El contexto acompaña esa proyección. Durante el primer trimestre de 2026, las exportaciones argentinas de alfalfa, harina y pellets registraron un incremento del 92% en volumen respecto del mismo período del año anterior, alcanzando cerca de 94.000 toneladas. Las previsiones oficiales indican que el complejo forrajero podría generar este año ingresos superiores a los 75 millones de dólares en divisas.

Si bien Córdoba continúa liderando las exportaciones nacionales, provincias como Mendoza, Santiago del Estero, Buenos Aires, Tucumán y San Juan buscan ganar participación en un mercado que demanda cada vez mayores volúmenes y estándares de calidad.

Uno de los principales atractivos del cultivo radica en sus ventajas productivas. La alfalfa requiere una sola implantación cada cinco años y su manejo se limita principalmente al riego y los cortes periódicos. Además, presenta escasa incidencia de enfermedades y una buena resistencia a fenómenos climáticos como el granizo, lo que reduce los riesgos para los productores.

A esto se suma una característica diferencial de la producción sanjuanina: el alto contenido proteico del forraje, una cualidad especialmente valorada por los compradores internacionales para la alimentación de caballos, camellos y ganado bovino.

La industrialización también representa un salto en competitividad. La nueva planta instalada por la empresa local ya procesa alrededor de 1.500 kilos de pellets por hora y prevé ampliar esa capacidad con la incorporación de nuevas líneas que permitirán alcanzar hasta 7.000 kilos por hora.

En una primera etapa, la producción se abastecerá con la alfalfa obtenida en los propios campos de la empresa. Sin embargo, el proyecto contempla sumar materia prima de otros productores sanjuaninos, generando una cadena de valor más amplia y ofreciendo una rápida comercialización, ya que el pago se realiza al momento de la entrega del producto.

Con la puesta en marcha total de la planta prevista para las próximas semanas, el sector apuesta a que la alfalfa deje de ser un cultivo complementario y se convierta en una opción cada vez más atractiva para diversificar la matriz agrícola provincial y aprovechar el crecimiento sostenido de la demanda internacional.

Rivero. C

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