“Que desapareciera de la cuadra”: juzgan a un jubilado por amenazar de muerte a un trapito en Capital
Hugo Guerrero enfrenta una acusación por cinco hechos de amenazas coactivas. La Fiscalía asegura que buscaba echar por la fuerza al cuidacoches y solicitó una pena de 5 años de prisión.
Comenzó el juicio oral contra Hugo Guerrero, el jubilado acusado de desplegar una violenta campaña de intimidación contra un cuidacoches para obligarlo a abandonar la cuadra donde trabajaba en el centro de la Ciudad de San Juan. Según la acusación del Ministerio Público Fiscal, el imputado protagonizó reiterados episodios con un único objetivo: lograr que Franco Martín Navarro dejara de desempeñarse en la zona.
El debate, presidido por la jueza Flavia Allende, arrancó con los alegatos de apertura y las primeras declaraciones testimoniales, entre las que destacaron la de la propia víctima, su pareja y los efectivos policiales que intervinieron en la investigación. Cabe destacar que, aunque Guerrero cumplió un período de prisión domiciliaria durante la instrucción, llegó al juicio en libertad.
La acusación y el pedido de pena
La Fiscalía, representada por Alejandro Mattar y Andrea Faraudo, sostiene una acusación sólida basada en una escala de violencia creciente. El jubilado llegó al banquillo imputado por:
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Cinco hechos de amenazas simples.
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Amenazas coactivas agravadas, una figura penal que castiga el uso de la intimidación para obligar a una persona a hacer o dejar de hacer algo contra su voluntad.
Debido a la gravedad y reiteración de los hechos, la Fiscalía adelantó que solicitará una condena de 5 años de prisión efectiva.
Un trasfondo de viejos conflictos
Durante la primera jornada, Navarro volvió a relatar el calvario que vivía en la vía pública y aportó un dato clave sobre el trasfondo de la relación: el vínculo entre ambos se rompió definitivamente luego de que el cuidacoches denunciara al jubilado por un presunto abuso sexual, causa en la que Guerrero terminó sobreseído únicamente porque los plazos legales habían prescripto.
Si bien este juicio se centra en las coacciones verbales, los investigadores señalaron que existen otros expedientes paralelos que contemplan presuntas agresiones físicas contra el trabajador. El proceso continuará durante la semana con la recepción de nuevos testigos antes de pasar a la etapa de alegatos finales y sentencia.
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