Cacería en Albardón: Atraparon a los hermanos que balearon a una mujer y le quemaron la casa

Los acusados escaparon de Capital tras el brutal ataque en el barrio Cabot, pero cayeron en un aguantadero. La víctima los reconoció desde la cama del hospital.

Un violento ajuste de cuentas, tres balazos a quemarropa y una bomba molotov. La feroz secuencia criminal que conmovió al barrio Cabot el pasado 21 de junio sumó esta madrugada su capítulo más esperado: la captura de los presuntos autores. Tras mantenerse prófugos durante días, los hermanos A. Chave (30) y M. Chave (28) fueron rodeados y detenidos en un aguantadero de Albardón.

La caída de los sospechosos se dio gracias a un operativo cerrojo ejecutado por la UFI Genérica en el Loteo Altos de Albardón. Allí se escondían los hermanos, quienes habían abandonado de urgencia sus casas en el barrio Costa Canal II sabiendo que la Policía les pisaba los talones. En el lugar se secuestraron teléfonos celulares que serán peritados para rastrear posibles complicidades.

El hecho que se les imputa roza la locura. A bordo de un Ford Fiesta blanco, los Chave abrieron fuego contra una vivienda del barrio Cabot, hiriendo de gravedad a una mujer de apellido Hidalgo, pareja de un conocido barra de San Martín. Antes de acelerar a fondo para escapar, los atacantes lanzaron un explosivo casero tipo molotov contra la propiedad de la familia, desatando un principio de incendio.

El detrás de escena de una investigación a ciegas

El fiscal José Plaza tuvo que timonear una causa sumamente compleja debido al espeso clima que se respiraba en el lugar del ataque. Las primeras horas de la investigación se toparon con dos paredes difíciles de derribar:

  • Pacto de silencio por temor: Ninguno de los testigos presenciales se animó a aportar datos o nombres a las patrullas policiales por miedo a sufrir represalias armadas en el barrio.

  • Zona liberada tecnológicamente: Las cámaras de seguridad del área colindante al tiroteo no estaban operativas esa noche, lo que impidió a los peritos registrar la patente o los rostros de los tiradores.

El misterio se destrabó en el hospital. Una vez que los médicos lograron estabilizarla tras las cirugías por los tres impactos de bala en su cuerpo, la víctima decidió hablar. Desde su cama de internación, Hidalgo aportó con nombre, apellido y apodos la identidad de los hermanos Chave, permitiendo que la inteligencia criminal rastreara su fuga hasta Albardón. Ambos esperan ahora tras las rejas de la Comisaría 18ª la audiencia de formalización de cargos.

POR LIC. EUGENIA VILA

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