Más allá de las materias: San Juan apuesta a la educación emocional para preparar a los estudiantes de la “era tecnológica”
La ministra de Educación, Silvia Fuentes, advierte que el gran desafío de las aulas actuales no es solo entregar dispositivos o enseñar contenido técnico, sino dotar a los jóvenes de resiliencia y manejo de la frustración frente a un mercado laboral cambiante.
Silvia Fuentes gestiona la educación pública con una particularidad que se nota a primera vista: habla y sonríe, transmitiendo que la función pública puede estar ligada a la calidez y al optimismo. Sin embargo, detrás de ese entusiasmo asoma un diagnóstico riguroso sobre las verdaderas carencias que hoy enfrentan los jóvenes al egresar del sistema secundario.
Para la ministra, la discusión educativa actual suele quedar atrapada en falsos dilemas, como si la solución mágica fuera simplemente repartir computadoras o inundar las aulas de pantallas. El verdadero quiebre, argumenta, está en las competencias humanas. El mayor desafío de la escuela contemporánea ya no pasa por lo estrictamente memorístico o conceptual, sino por el desarrollo urgente de las llamadas habilidades socioemocionales.
“Hablo mucho de lo socioemocional: son esas habilidades que, por ahí, no estamos desarrollando en las escuelas. Tienen que ver con lo emocional, con poder adaptarse, con el umbral de frustración, con la resiliencia para manejar un equipo de trabajo. La tecnología nos interpela y sabemos muy bien que ya está, pero el gran desafío de la educación es dotar a nuestros estudiantes para la vida futura”, reflexiona Fuentes.
Un plan que arranca desde la base
El rediseño del ecosistema escolar sanjuanino para construir esta “educación de vanguardia” se estructuró a partir de una tarea integral que va escalando de manera procesual en todos los niveles del sistema educativo:
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Nivel Inicial: Capacitaciones específicas para docentes orientadas a las salas de 4 y 5 años, logrando que los alumnos de los sectores vulnerables suban casi cuatro puntos en sus niveles de desarrollo avanzado.
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Secundarias: El programa Transformar la Secundaria (que ya abarca a más de 100 instituciones de la provincia) entrelaza materias duras como robótica y matemática con talleres obligatorios de liderazgo dirigidos a los directores escolares.
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Capacitación Docente Continua: Encuentros masivos y ateneos los días sábados en la emblemática Escuela Normal Sarmiento, diseñados para dotar a los maestros de herramientas pedagógicas y de contención psicológica.
La paradoja de los números “tristes”
Esta transformación integral responde a un punto de partida complejo. Al asumir la gestión, los censos de fluidez lectora arrojaron datos que la cartera educativa calificó como “muy tristes”, evidenciando que un alto porcentaje de estudiantes de secundaria ni siquiera lograba decodificar un título básico.
La respuesta oficial fue el despliegue de un plan de acompañamiento y remediación que logró que más del 79% de los alumnos con rezago lograran regularizar sus materias de Lengua y Matemática en las mesas de febrero.
La meta definitiva para medir la eficacia del modelo socioemocional y de alfabetización está fijada para finales de este año, cuando los alumnos de tercer grado de toda la provincia se sometan a las Pruebas Aprender. Allí se verá si el equilibrio entre contención emocional, tecnología y rigor pedagógico logra consolidar los cimientos de la provincia que viene.
POR LIC. EUGENIA VILA
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