La UNSJ resiste la crisis: blindan el comedor y las becas ante la llegada de 10.000 aspirantes
A pesar de llevar dos años en emergencia presupuestaria, la universidad pública sanjuanina apuesta a garantizar la permanencia de los estudiantes. "La prioridad está en el aula", aseguran.
El interés por la educación pública y gratuita no deja de crecer en San Juan, pero este fenómeno vuelve a poner en jaque las arcas de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ). De cara al próximo ciclo lectivo, la institución se prepara para recibir una masa histórica de aspirantes. Sin embargo, las autoridades reconocen que deberán gestionar esta enorme demanda bajo un escenario crítico de recortes federales, pérdida del poder adquisitivo de los docentes y una emergencia presupuestaria que ya arrastra dos años.
El reflejo de este gran interés social se sentirá con fuerza en la Feria Educativa 2026, donde la UNSJ proyecta la llegada de más de 10.000 estudiantes, una cifra que supera por 2.000 alumnos el registro del año pasado. Detrás de este récord, la preocupación de la gestión universitaria se centra en cómo sostener la calidad del servicio educativo cuando el presupuesto asignado por el Gobierno nacional resulta totalmente exiguo para las necesidades reales.
Para dimensionar la gravedad de la crisis, el sistema universitario del país sufrió una poda superior al 30% en los últimos años, lo que provocó que el financiamiento general cayera del 0,72% al 0,47% del Producto Bruto Interno (PBI). Ante este escenario de escasez, las autoridades de la UNSJ decidieron “blindar” los servicios esenciales. La estrategia institucional es clara: concentrar los recursos disponibles en mantener las aulas abiertas, garantizar la higiene, la seguridad y, fundamentalmente, sostener las becas y el comedor estudiantil.
Desde el área de Bienestar y Extensión Universitaria recalcan que la meta no es solo atraer a los jóvenes con la oferta académica, sino mostrarles que la universidad cuenta con una red de contención pública indispensable para apoyarlos en tiempos de crisis económica. El acompañamiento a través de bibliotecas, actividades de salud, deportes y espacios de asistencia alimentaria se mantendrá como prioridad absoluta para evitar que el contexto nacional expulse a los ingresantes del sistema.
No obstante, las restricciones presupuestarias ya muestran su peor cara en la imposibilidad de expandir las propuestas de estudio. El ejemplo más doloroso es el de la carrera de Medicina: a pesar de tener la aprobación del Consejo Superior y de la Coneau, su debut sigue completamente congelado debido a que la Nación no envía los fondos específicos para los sueldos de los profesores y la infraestructura necesaria. Mientras se insiste en el reclamo de que se cumpla la ley de financiamiento, la UNSJ resiste e intenta reconvertirse dictando tecnicaturas intermedias con los recursos que tiene a mano.
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