El sector panadero de San Juan atraviesa un escenario crítico marcado por la retracción del consumo y el incremento sostenido de los costos. Durante el primer cuatrimestre de 2026, las ventas registraron una caída cercana al 40% en comparación con el mismo período del año anterior, una situación que ya impacta en la actividad diaria de los comercios y en la estabilidad laboral de cientos de trabajadores.
Desde el Sindicato de Panaderos y Pasteleros advirtieron que la crisis se profundizó en los últimos meses, luego de un 2025 en el que la demanda ya venía mostrando signos de debilidad. El panorama actual, aseguran, combina menores ingresos con mayores gastos, lo que deja a muchas panaderías —especialmente las de barrio— al borde del cierre.
Uno de los cambios más notorios se observa en el comportamiento de los clientes. Según referentes del sector, los consumidores dejaron de comprar por kilo y optan por adquirir productos en menor cantidad, priorizando el consumo diario. Esta modificación responde, en gran medida, a la pérdida del poder adquisitivo.
A la caída en las ventas se suma el incremento constante en los costos de producción. Insumos clave como la harina registran subas frecuentes, mientras que las tarifas de servicios como gas y electricidad continúan en alza. Este combo reduce al mínimo la rentabilidad y dificulta la sostenibilidad de los negocios.
Pese a este contexto, muchos comerciantes evitan trasladar los aumentos a los precios finales por temor a profundizar aún más la baja en la demanda. En consecuencia, el margen de ganancia se achica y crece la incertidumbre sobre la continuidad de algunos emprendimientos.
El impacto también se hace sentir con fuerza en el rubro de la pastelería, considerado uno de los más afectados. Las ventas en este segmento cayeron alrededor de un 50%, ya que se trata de productos que los consumidores relegan en tiempos de ajuste.
En cuanto a los precios, el kilo de pan se ubica en promedio cerca de los $1.800, aunque puede superar ampliamente ese valor en productos especiales. Las facturas rondan los $1.200 por unidad y las tortitas se venden entre $200 y $400, dependiendo del local.
Frente a este panorama, el sector mantiene expectativas moderadas de cara a los próximos meses, con la esperanza de que la llegada de las bajas temperaturas impulse el consumo. Sin embargo, la incertidumbre persiste y el desafío de sostener la actividad sigue siendo cada vez mayor.
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