A un año de la reubicación, los pancheros valoran el orden pero sufren menos ventas
Los carros instalados sobre calle Alberdi destacan mejoras sanitarias, aunque advierten una fuerte caída en la concurrencia y mayores costos para sostener la actividad.
Al cumplirse un año del traslado de los tradicionales carros pancheros de San Juan a su nueva ubicación en la zona del Parque Belgrano, sobre calle Alberdi, el balance entre los trabajadores del sector combina avances y dificultades. Mientras resaltan mejoras en el ordenamiento y las condiciones sanitarias, también advierten una significativa baja en la cantidad de clientes y en el nivel de ventas.
Marcelo, propietario del carro Panchosaurio, describió el escenario actual como un proceso de adaptación que avanza lentamente. Según explicó, las ventas registran una caída cercana al 40%, en contraste con el movimiento que tenían en su antigua ubicación sobre calle San Luis. Allí, la cercanía con paradas de colectivos y zonas de alto tránsito garantizaba un flujo constante de clientes.
El cambio de dinámica también impactó en hábitos de consumo. Muchos clientes habituales, como estudiantes que compraban antes o después del horario escolar, dejaron de asistir debido a la mayor distancia. Esta situación se replica en otros rubros gastronómicos, que también reportan descensos similares en su actividad.
La problemática no es exclusiva de un solo puesto. Rubén, a cargo del carro “La Gringa”, señaló que el contexto económico general agrava el panorama. En ese marco, los emprendedores implementan estrategias para sostener la actividad, como promociones, ofertas especiales y eventos temáticos que buscan atraer público.
Desde el sector coinciden en que, si bien el nuevo espacio ofrece mejores condiciones de higiene y organización, la baja concurrencia sigue siendo el principal desafío. A esto se suman dificultades operativas, como la falta de conexión eléctrica definitiva. Actualmente, los carros deben funcionar con generadores propios, lo que implica un gasto diario elevado en combustible.
Los trabajadores también mantienen expectativas en torno al desarrollo de la zona. Confían en que la habilitación de nuevos espacios recreativos pueda incrementar la circulación de personas y, con ello, mejorar las ventas. Sin embargo, reconocen que la ubicación continúa siendo un obstáculo para atraer público de manera sostenida.
En paralelo, los horarios de funcionamiento se redujeron en comparación con la etapa previa al traslado. Durante la semana, los carros operan hasta la 1:30 de la madrugada y los fines de semana hasta las 2:30, un margen que consideran insuficiente para recuperar el nivel de actividad que supieron tener.
Op: Juan Llarena
Los comentarios están cerrados.