Lo que comenzó como la denuncia de un violento asalto en Chimbas terminó desmoronándose pocas horas después. Un hombre acudió a la Policía con golpes visibles y aseguró que había sido interceptado por cuatro delincuentes que lo agredieron y le robaron el celular. Sin embargo, su versión no resistió el paso del tiempo.
El episodio se registró el lunes por la noche, alrededor de las 20, cuando un llamado al CISEM alertó sobre una persona herida en el interior del barrio Los Andes. Al llegar, los efectivos entrevistaron al denunciante, quien relató el supuesto robo. Debido a la gravedad de las lesiones, fue trasladado al Hospital Rawson y la causa comenzó a investigarse como un robo agravado.
Pero ya en el hospital, al momento de brindar una declaración formal, el hombre cambió completamente su relato. Admitió que no había existido ningún asalto y que, en realidad, todo se originó durante un festejo de cumpleaños al que asistía junto a su pareja.
Según explicó, tras una discusión decidió salir de la vivienda para evitar que la situación escalara, aunque el conflicto continuó en la calle. Allí fue alcanzado por dos familiares de su pareja, quienes lo agredieron físicamente mientras se encontraba sentado en la vereda. En medio del altercado, su celular cayó al suelo y resultó dañado.
Luego de la agresión, logró escapar y se dirigió hasta el barrio donde finalmente fue asistido por la Policía. El propio hombre reconoció que había inventado la historia del robo por vergüenza.
A partir de esta nueva versión, la investigación cambió de enfoque: dejó de intervenir la fiscalía de Delitos contra la Propiedad y pasó a la órbita de la Unidad Fiscal Genérica, bajo la carátula de lesiones.
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