Un tesoro oculto en Trinidad: piden preservar el histórico oratorio de la Misericordia

La construcción, anterior al terremoto de 1944, se mantiene en pie pese al abandono y es considerada una pieza única del patrimonio arquitectónico y social de San Juan.

En pleno corazón de Trinidad, un conjunto edilicio cargado de historia permanece oculto y en estado de deterioro, mientras crecen los pedidos para su preservación. Se trata del oratorio de la Misericordia, ubicado junto al Colegio El Tránsito de Nuestra Señora, cuya conservación es impulsada por la Asociación Civil para la Conservación y Defensa del Patrimonio Sanjuanino (ACCODEPAS).

El predio, que en sus orígenes funcionó como hospicio para mendigos y ancianos, conserva aún vestigios de su pasado en medio del abandono. Galerías amplias, restos de imágenes religiosas, muebles deteriorados y objetos olvidados dan cuenta de los distintos usos que tuvo el lugar, que también albergó aulas durante varias décadas.

El sector más impactante es la antigua iglesia. A pesar del deterioro y la acumulación de suciedad, su estructura se mantiene en pie. En su interior aún se conserva el altar con revestimiento de mármol, uno de los elementos más valiosos desde el punto de vista arquitectónico.

El entorno también refleja el paso del tiempo: malezas que avanzan sobre los accesos, pintadas en las paredes y señales de ocupaciones recientes. Años atrás, personas en situación de calle ingresaron al lugar, lo que motivó el cierre y tapiado de los accesos tras reclamos vecinales.

Desde ACCODEPAS advierten que se trata de un sitio de enorme relevancia histórica. El conjunto está vinculado al desarrollo social y religioso de la provincia, ya que formaba parte de un complejo que incluía un asilo, una casa parroquial y un convento de las Hermanas Vicentinas. Las tierras fueron donadas por Abel Balmaceda, figura clave en la conformación de esa trama institucional.

Uno de los aspectos más destacados es que estas ruinas constituyen un caso excepcional: son consideradas la única estructura religiosa monumental previa al terremoto de 1944 que permanece en pie en la zona céntrica. Este rasgo le otorga un valor patrimonial singular.

Especialistas remarcan que el sitio conserva elementos arquitectónicos únicos, como el retablo de mampostería revestido en mármol y diversas ornamentaciones originales. Además, destacan que las ruinas, lejos de ser solo vestigios, tienen reconocimiento internacional como patrimonio, ya que permiten comprender un momento histórico específico.

Otro dato significativo es su resistencia a lo largo del tiempo. La estructura logró sobrevivir a múltiples terremotos que afectaron a la provincia, lo que refuerza su valor tanto histórico como constructivo.

Tras el sismo de 1944, el lugar también cumplió un rol social clave al funcionar como escuela de emergencia durante varias décadas, aproximadamente hasta los años 90.

Hoy, entre el deterioro y el olvido, el oratorio de la Misericordia se mantiene como un testimonio vivo del pasado sanjuanino, mientras crece el reclamo para su preservación y puesta en valor.

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