Tras un proceso marcado por demoras e incidentes, la Justicia de San Juan condenó a una pareja acusada de protagonizar una violenta balacera en Capital que dejó a un vecino al borde de la muerte. De manera extraoficial, el hecho habría estado vinculado a una disputa territorial relacionada con el narcomenudeo.
Los imputados, Ángel Paulo Neira y Flavia de las Mercedes Vargas, fueron juzgados por un ataque ocurrido en noviembre de 2024 en el asentamiento Santa Bárbara. La víctima, de apellido Guzmán Muñoz, recibió varios disparos y resultó gravemente herida.
La causa tuvo un inicio accidentado. En la primera audiencia, el abogado defensor Gabriel Rosales no se presentó pese a estar notificado, sin ofrecer justificación, lo que obligó a suspender el debate oral y generó una nueva dilación en un expediente que ya llevaba más de un año.
En la reanudación, el letrado presentó un certificado médico y las partes avanzaron hacia un acuerdo de juicio abreviado, que fue finalmente homologado por el juez Eugenio Barbera.
Como resultado, Neira fue condenado a 7 años y 3 meses de prisión efectiva por homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa, en calidad de autor material, y además fue declarado reincidente.
Por su parte, Vargas recibió una pena de 3 años de prisión de cumplimiento condicional por el delito de abuso de armas, tras comprobarse su participación en el hecho mediante disparos efectuados durante la gresca.
De acuerdo a la investigación, el ataque se produjo en el marco de un conflicto entre vecinos que escaló a un episodio de extrema violencia. Mientras Neira habría sido quien disparó contra Guzmán Muñoz, Vargas también quedó implicada por el uso de un arma de fuego durante el enfrentamiento.
Aunque no forma parte de la acusación formal, fuentes vinculadas a la causa indicaron que el trasfondo del conflicto podría estar relacionado con disputas territoriales vinculadas al narcomenudeo.
La investigación fue llevada adelante por el fiscal Nicolás Schiattino junto al ayudante fiscal Rodrigo Cabral Lozano, quienes lograron cerrar el caso mediante el acuerdo abreviado, evitando así la instancia de juicio oral.
De esta manera, y tras varias postergaciones, la causa tuvo un cierre judicial con condenas firmes en un caso que había generado preocupación entre los vecinos de la zona.
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