Desesperada búsqueda en 25 de Mayo: la pareja del fotógrafo apunta a “amistades” y teme un final trágico
Alberto Quiroga, de 34 años, desapareció tras trabajar en un evento en La Chimbera. Su pareja, embarazada y con un hijo pequeño, cree que “alguien le hizo algo” y pide ayuda urgente.
La incertidumbre y el dolor crecen con el paso de las horas en torno a la desaparición de Alberto Quiroga, el fotógrafo de 34 años oriundo de 25 de Mayo, de quien no se tienen noticias desde la noche del sábado. Su pareja, Cecilia Olivera, atraviesa un momento desgarrador: tienen un hijo de un año y medio y ella cursa un embarazo.
“Estoy desesperada, no sabemos nada. Nadie habla, nadie dice nada”, expresó con angustia. Mientras tanto, la Policía realizó allanamientos en La Chimbera, Casuarinas y otros sectores del departamento, aunque —según denunció— la familia no recibe información concreta sobre los avances.
Quiroga fue visto por última vez tras asistir a un evento en La Chimbera, donde trabajó como fotógrafo. Ese sábado había tenido una jornada intensa: comenzó en una actividad municipal, luego se trasladó a Caucete para otro trabajo y finalmente se dirigió al cumpleaños de una mujer de 80 años. Todos los traslados los realizó en su moto 110cc azul.
El último contacto con su pareja fue antes de ese recorrido. “Lo noté bien, tranquilo, como siempre. Se fue normal”, recordó Cecilia. Sin embargo, el domingo nunca regresó, algo que encendió rápidamente las alarmas. El lunes, la familia radicó la denuncia.
Lejos de pensar en una desaparición voluntaria, la mujer sostiene otra hipótesis: “Alguien le hizo algo”. En ese sentido, apuntó a un entorno que desconocía: “Hay amistades que recién me entero que tenía. Todos hablan mal de esa gente y él se fue con ellos después del evento”.
Incluso, no descartó que esas personas puedan estar vinculadas al consumo o comercialización de drogas, una línea que también estaría bajo análisis de los investigadores.
“Es imposible que no haya ningún rastro, ni sus cosas, nada. Es como si se lo hubiese tragado la tierra”, lamentó. Y agregó: “No creo que se haya ido por su cuenta. Estaba bien con su familia, conmigo, con nuestro hijo”.
El temor más grande es que haya sido víctima de un hecho grave: “Que lo tengan retenido o que le hayan hecho algo… ya no sé qué pensar”.
Mientras tanto, el celular de Quiroga permanece apagado desde el domingo y la causa se maneja con hermetismo. Continúan los rastrillajes en la zona y se sigue una línea investigativa.
En medio del dolor, Cecilia hizo un pedido desesperado: “Si alguien sabe algo, que hable. Que no tenga miedo. Y si lo tienen, que lo dejen. Solo queremos encontrarlo”.
A pesar de todo, se aferra a una esperanza: “Rezo para que esté con vida. No pierdo la fe”.
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