El G7 convoca una reunión de emergencia por el impacto económico de la guerra en Oriente Medio
Temor global por el alza energética y la inestabilidad económica tras el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz
El Grupo de los Siete (G7) reunió de urgencia este lunes a sus ministros de Finanzas, de Energía y a los responsables de los bancos centrales para analizar las consecuencias económicas derivadas de la guerra en Oriente Medio. El encuentro, inédito desde la creación del bloque en 1975, reflejó la gravedad del impacto que el conflicto está generando en los mercados mundiales, en particular por la escalada en los precios de la energía y el aumento de la incertidumbre financiera.
Según el ministro francés Roland Lescure, la situación actual presenta “consecuencias energéticas, económicas, financieras y potencialmente inflacionarias” para los países industrializados y para el resto del planeta. En la reunión también participaron representantes del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la Agencia Internacional de la Energía, lo que evidenció la preocupación transversal por la evolución del conflicto.
El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz —una de las rutas estratégicas para el comercio mundial de crudo—, sumado a los ataques de Teherán contra países exportadores de la región, ha reducido la oferta energética global y provocado repercusiones inmediatas en múltiples industrias. La semana pasada, los cancilleres del G7 calificaron como una “necesidad absoluta” el restablecimiento del libre tránsito por la zona y pidieron el fin de las agresiones contra infraestructura civil.
La volatilidad en los precios llevó a varios gobiernos europeos a activar medidas excepcionales. Francia anunció un paquete de asistencia de 70 millones de euros destinado a sectores especialmente afectados, como la pesca, la agricultura y el transporte. Lescure subrayó que es imprescindible actuar “con rapidez y equidad” ante una crisis que, aseguró, “tendrá costos para toda la nación”.
Las consecuencias humanitarias también fueron parte del debate. Organizaciones y activistas denuncian que la campaña militar estadounidense e israelí en territorio iraní ha dejado más de 3.000 muertos, más de la mitad civiles. En Líbano, en tanto, las autoridades informaron más de 1.000 fallecidos desde el 2 de marzo, en medio de un conflicto regional que continúa expandiéndose y presionando aún más a la economía
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