A tres años del crimen de Rosalba Albarracín, la causa avanza con una muestra genética
Desde la UFI Delitos Especiales confirmaron que se enviará un perfil genético a Córdoba para intentar identificar al responsable, aunque aún no hay sospechosos ni detenidos.
A tres años del asesinato de Rosalba Albarracín, ocurrido entre el 14 y 15 de marzo de 2023 en su vivienda del Barrio Cruz del Sur, en Rawson, la investigación registró un avance significativo: una muestra genética hallada en el lugar del hecho podría permitir identificar al autor del crimen.
El fiscal de la UFI Delitos Especiales, Roberto Ginsberg, informó que se solicitará autorización judicial para enviar la prueba a un laboratorio de la provincia de Córdoba, especializado en análisis genéticos irreproducibles y con tecnología avanzada que garantice la precisión del resultado. Sin embargo, aclaró que todavía no existe un sospechoso formal, ya que el perfil deberá ser comparado con las muestras de las personas vinculadas al caso.
Hasta el momento, la causa no registra personas detenidas ni formalizadas. Si bien se han tomado medidas de prueba a individuos del entorno de la víctima, ninguno ha sido imputado, y los hijos de Rosalba no se encuentran entre los investigados. La teoría de la fiscalía sostiene que se trató de una muerte violenta dentro del domicilio, sin indicios de robo ni de ingreso forzado, por lo que se presume que el autor podría haber sido alguien de confianza de la víctima.
La audiencia prevista para prorrogar la investigación fue suspendida esta mañana por falta de notificación a los defensores, pero el juez interviniente dispuso que se fije una nueva fecha para avanzar con la autorización del envío de la muestra genética a Córdoba.
El hecho
Rosalba Albarracín, de 71 años, vivía sola y era conocida en su barrio. La noche del crimen, vecinos notaron que las cortinas estaban apenas abiertas y la luz del frente encendida durante el día, lo que generó sospechas.
Horas más tarde, una vecina que debía realizar un trámite con Rosalba golpeó su puerta sin recibir respuesta. Al observar que una puerta estaba abierta, ingresó y halló a la mujer tirada en el piso, cubierta con una tela en el rostro y con sangre en la cabeza, evidencia de un ataque violento.
El hallazgo y la reciente identificación del perfil genético reactivan la investigación, generando expectativas sobre la posibilidad de avanzar en la identificación del responsable después de tres años de impasse en la causa.
Op: Juan Llarena
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