La temporada otoño-invierno llega con aumentos en la indumentaria y comerciantes prevén subas de hasta 20%
Desde el sector comercial señalaron que la nueva mercadería ya comenzó a aparecer en las vidrieras con incrementos moderados respecto al año pasado. La baja en las ventas cambió la estrategia de los locales, que ahora compran menos stock y apelan a liquidaciones tempranas.
Con la llegada de las primeras temperaturas frescas, los comercios de indumentaria comenzaron a renovar sus vidrieras con la colección de otoño-invierno. Sin embargo, la nueva temporada también trae ajustes en los precios que, según referentes del sector, pueden alcanzar hasta un 20% en algunas prendas.
Desde la Cámara de Comerciantes Unidos indicaron que, a pesar de las subas, los incrementos son menores a los registrados el año pasado, cuando en muchos casos superaron el 40%. Parte de esta moderación se explica porque algunos comerciantes compraron mercadería con anticipación para evitar nuevos aumentos.
No obstante, no todos los locales pudieron adoptar esa estrategia. Solo una parte del sector tuvo capacidad financiera para realizar compras previas, mientras que el resto debió abastecerse recientemente o recurrir a revendedores, lo que eleva los costos finales de los productos.
En este contexto, los comerciantes también siguen con atención la evolución del precio del combustible, ya que cualquier incremento impacta directamente en los costos de transporte de la mercadería hacia la provincia.
En cuanto a los valores actuales, las camperas inflables de segunda calidad se consiguen desde los $40.000, mientras que las de mayor calidad superan los $80.000. Los jeans parten desde los $20.000, las remeras desde los $12.000 y los buzos rondan los $25.000.
Otro fenómeno que se consolida en el mercado es el crecimiento de los productos importados. Según estimaciones del sector, alrededor del 40% de la mercadería que se comercializa —entre ropa, calzado y algunos artículos— proviene del exterior, una opción que muchos comerciantes eligen por sus precios más competitivos.
La caída en las ventas también modificó la forma de trabajar de los locales. A diferencia de años anteriores, los comerciantes ya no acumulan grandes cantidades de mercadería para temporadas futuras, sino que compran lo justo y necesario y liquidan rápidamente lo que no se vende.
Esta dinámica explica por qué, apenas unas semanas después de iniciado el cambio de temporada, comienzan a aparecer promociones y rebajas en varios negocios para recuperar el dinero invertido.
En medio de este escenario, el inicio del ciclo escolar representó un alivio para el comercio. Durante febrero y marzo se registró un leve repunte impulsado por la compra de uniformes, calzado y otros artículos vinculados a las clases. Sin embargo, el sector asegura que, en comparación con el año pasado, las ventas todavía muestran una caída que oscila entre el 5% y el 10%.
De cara a los próximos meses, los comerciantes se mantienen cautos y priorizan sostener la actividad sin asumir grandes riesgos financieros, con el objetivo principal de preservar las fuentes de trabajo en un contexto económico aún incierto.
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