San Juan lidera el auge del pistacho en Sudamérica y proyecta un fuerte crecimiento productivo

La provincia concentra cerca del 90% de las plantaciones del cultivo en la región. Aunque la mayoría de los árboles aún no produce a pleno, el sector prevé una expansión significativa en los próximos años.

La producción de pistacho en San Juan atraviesa una etapa de crecimiento sostenido que posiciona a la provincia como el principal polo del cultivo en Sudamérica. Actualmente existen más de 7.000 hectáreas implantadas, aunque solo una pequeña parte se encuentra en plena producción, lo que abre perspectivas de un importante salto productivo en el mediano plazo.

De acuerdo con referentes del sector, menos de 1.000 hectáreas están hoy en etapa productiva, es decir, cerca del 14% de la superficie total plantada. Esto se explica por las características propias del cultivo: los pistacheros comienzan a producir recién entre el quinto y sexto año, mientras que alcanzan su máximo rendimiento alrededor de los diez años.

Las variedades predominantes en San Juan son Kerman, Golden Hills y Lost Hills, junto con una presencia menor de Sirora. Estas especies son las más utilizadas en los mercados occidentales, especialmente la Kerman, que domina gran parte de la producción destinada al comercio internacional.

Argentina es actualmente el único país de Sudamérica que produce pistacho a escala comercial, y San Juan concentra cerca del 90% de la superficie implantada a nivel nacional. Sin embargo, el volumen aún es pequeño en comparación con el mercado global, donde existen alrededor de 400.000 hectáreas dedicadas a este cultivo.

En la actualidad, la producción anual argentina se estima entre 1.000 y 1.200 toneladas. Una parte importante de ese volumen se dirige a la exportación, mientras que el resto abastece al mercado interno, donde la demanda ha crecido en los últimos años.

El pistacho también ganó popularidad entre los consumidores gracias a su incorporación en distintos productos gastronómicos, como helados, alfajores, mantecas saborizadas y postres. Este fenómeno se intensificó especialmente después de la pandemia, cuando el fruto comenzó a tener mayor presencia en redes sociales y en la industria alimentaria.

Paralelamente, el sector ha incorporado tecnología en todas las etapas del proceso productivo. Los sistemas de riego por goteo, la cosecha mecanizada y las plantas de procesamiento industrial forman parte de un esquema cada vez más tecnificado que requiere inversiones importantes, capacitación y certificaciones para cumplir con los estándares del mercado.

El desarrollo del pistacho en la provincia también atrajo a nuevos inversores y productores jóvenes que ven en el cultivo una apuesta a largo plazo. Muchas de las plantaciones actuales tienen menos de una década, lo que explica por qué gran parte de la superficie todavía no alcanzó su pico de producción.

Si el crecimiento de las plantaciones se mantiene y el consumo interno no se dispara de manera exponencial, el sector estima que en los próximos años San Juan podría alcanzar un equilibrio en el abastecimiento del mercado local, consolidándose al mismo tiempo como un nuevo actor exportador dentro de la industria mundial del pistacho.

op: checo murciano

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