La liberación de Gallo tras más de un año detenido en Venezuela fue confirmada públicamente por su esposa, María Alexandra Gómez, quien celebró a través de las redes sociales: “Acabo de hablar con Nahuel Gallo y puedo informarles que ya está volando hacia la Argentina. Estamos profundamente emocionados. Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas. Gracias a todos por estar pendientes”. El reencuentro anticipa el fin de una etapa marcada por la incertidumbre y la lucha por su libertad, según relató Gómez a este medio.
El 8 de diciembre de 2024 se desencadenó el episodio que sumió a la familia en la incertidumbre. Ese día, Gallo intentó cruzar la frontera entre Venezuela y Colombia, camino a reunirse con su esposa en el estado de Anzoátegui, donde residía la madre de Gómez. La travesía derivó, sin previo aviso, en una detención arbitraria por parte de autoridades migratorias venezolanas. Desde entonces, la familia sostuvo una campaña constante por su liberación, mientras la información sobre su paradero y estado permanecía limitada hasta los recientes contactos telefónicos.
El proceso por el que pasa la familia Gallo refleja las condiciones que enfrentan muchos extranjeros detenidos en el sistema penitenciario venezolano, donde la aplicación efectiva de medidas como la ley de amnistía suele depender, más que de un cambio de política, de presiones humanitarias ejercidas incluso a costa del deterioro físico de los propios internos.
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