Estados Unidos inició el retiro preventivo de parte de su personal militar desplegado en Medio Oriente ante el aumento de las tensiones con Irán. La medida fue confirmada este miércoles por la Oficina Internacional de Medios de Qatar, que informó la salida de efectivos estadounidenses de la base aérea de Al Udeid, una de las instalaciones estratégicas más importantes que Washington utiliza en la región.

Según el comunicado oficial, la decisión responde a la “situación actual en Oriente Medio” y afecta a un número indeterminado de militares. Desde Doha señalaron que el gobierno qatarí está adoptando “todas las medidas necesarias para salvaguardar la seguridad y la protección de sus ciudadanos y residentes como máxima prioridad”, incluyendo acciones vinculadas a la protección de infraestructuras críticas e instalaciones militares.
Más temprano, un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato confirmó a la agencia Reuters que Washington está retirando personal de bases clave como medida de precaución, con el objetivo de reducir riesgos ante posibles incidentes derivados de la escalada regional. De acuerdo a la fuente, se trata de una decisión estrictamente preventiva.
El repliegue se produce luego de que un alto funcionario iraní advirtiera a Reuters que Teherán atacará bases estadounidenses ubicadas en países vecinos si Estados Unidos lanza una ofensiva militar. La amenaza marca un nuevo punto de tensión en el prolongado enfrentamiento entre ambos países y eleva la preocupación entre los aliados regionales de Washington.
En la misma línea, el ministro de Defensa de Irán, Aziz Nafizardeh, afirmó que su país responderá con ataques directos contra bases estadounidenses y contra instalaciones militares de otros países que colaboren con una eventual ofensiva. “Todas las bases de Estados Unidos y las bases militares de otros países de la región que ayuden a EEUU en ataques contra suelo iraní serán considerados objetivos legítimos”, sostuvo, y aseguró que la respuesta iraní será “dolorosa” para sus enemigos.
Las declaraciones se dan tras reiteradas advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, quien manifestó su disposición a ordenar un ataque contra Irán en el marco de la crisis interna que atraviesa la república islámica. Desde hace dos semanas, miles de manifestantes salen a las calles en distintas ciudades iraníes en protestas que ya dejaron centenares de muertos, según organismos de derechos humanos.
En paralelo a la tensión internacional, el jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhosein Mohseni Ejei, anunció que los manifestantes detenidos durante la ola de protestas iniciada el 28 de diciembre enfrentarán juicios rápidos. El funcionario afirmó que los tribunales están acelerando los procesos, en un contexto de fuerte represión denunciada por organizaciones independientes.
Las cifras de víctimas difieren según las fuentes. El grupo HRANA, con sede en Estados Unidos, asegura haber verificado más de 2.500 muertes desde el inicio de las protestas, mientras que Iran Human Rights, con base en Noruega, contabiliza al menos 734 fallecidos, aunque advierte que el número real podría ser considerablemente mayor. La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional, ante el riesgo de un agravamiento tanto del conflicto interno iraní como de la confrontación militar en la región.
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