Alerta en la fuerza: robaron el uniforme de una policía y ya son tres los asaltos a efectivos en pocos días
En Albardón, delincuentes ingresaron a la casa de una agente y se llevaron su indumentaria oficial. En menos de una semana, otros dos policías también fueron víctimas de robos con armas reglamentarias sustraídas.
La seguidilla de hechos delictivos que tienen como víctimas a integrantes de la Policía de San Juan genera preocupación dentro de la fuerza. En poco más de una semana, tres efectivos denunciaron robos, algunos de ellos con el agravante de que los delincuentes se llevaron elementos oficiales, como armas reglamentarias y uniformes.
El episodio más reciente ocurrió en el barrio Andacollo, en Albardón, donde Solange Nievas, agente que presta servicio en la Comisaría 18ª, denunció que desconocidos ingresaron a su vivienda y sustrajeron numerosos objetos de valor. Entre los elementos robados figuran dos televisores, un casco, el uniforme policial completo, una gorra, una remera con el escudo de la fuerza y efectos personales, lo que encendió una señal de alarma por el posible uso indebido de esa indumentaria.
Este hecho se suma a otros dos asaltos registrados días atrás. Uno de ellos tuvo como damnificado al efectivo Willians Marín, quien denunció que su departamento en Desamparados fue violentado. En ese caso, los ladrones se llevaron una pistola 9 mm marca Hi Power con cargador, 300 mil pesos, una notebook y pertenencias personales.
El tercer episodio ocurrió en Caucete, cuando el policía Kevin Farías escuchó ruidos durante la madrugada en la vivienda de su pareja. Al revisar el lugar, constató la rotura de un vidrio y el robo de su mochila, que contenía su arma reglamentaria marca Bersa, un cargador con municiones y un secador de cabello.
Las tres causas quedaron bajo investigación de la UFI Delitos contra la Propiedad, que trabaja para identificar a los responsables y recuperar los elementos sustraídos. Las autoridades pusieron especial atención en los objetos vinculados a la fuerza policial, debido al riesgo que implica que armas y uniformes oficiales queden en manos de delincuentes.
Op: Juan Llarena
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