Crece la esperanza por Nahuel Gallo ante un posible proceso de liberación de presos políticos en Venezuela
El suboficial argentino de Gendarmería permanece detenido en la prisión de máxima seguridad El Rodeo I. Crecen las gestiones diplomáticas y la esperanza de su liberación, en medio de un posible proceso de excarcelaciones impulsado por el régimen venezolano.
Agustín Nahuel Gallo, suboficial argentino de Gendarmería Nacional, continúa detenido irregularmente en Venezuela, mientras crecen las expectativas por su liberación y la de otros presos políticos en el país caribeño, luego de la detención del ex dictador Nicolás Maduro.
La detención de Gallo se produjo en un contexto de creciente tensión política entre Argentina y Venezuela, agudizada tras el retiro de embajadas y el intercambio de acusaciones por presuntas actividades de inteligencia. Su caso se inscribe en una problemática más amplia que afecta a ciudadanos extranjeros y opositores detenidos bajo cargos políticos y que, en muchos casos, son empleados como piezas de negociación por las autoridades venezolanas.
El testimonio de Iván Colmenares, ciudadano colombiano que compartió celda con Gallo en El Rodeo I, ofrece un panorama sobre las condiciones dentro de la prisión. En una entrevista con TN, Colmenares relató: “éramos presos políticos llevados allí para que los países puedan negociar con nosotros, para que puedan hacer un intercambio de intereses”. Según su relato, las autoridades ejercían coacciones permanentes, obligando a los internos a firmar documentos sin consentimiento y sometiéndolos a tratos violentos. “Nos encapuchaban, nos esposaban, nos pegaban con los rifles. Uno tenía que quedarse quieto y tranquilo porque había consecuencias”, detalló Colmenares. Mencionó además que tras siete meses de encierro, Gallo no pudo comunicarse con su familia porque no recordaba ningún número de teléfono.
Las condiciones de reclusión en El Rodeo I han sido objeto de denuncia por parte de organizaciones internacionales, que advierten sobre la falta de garantías judiciales y la ausencia de asistencia consular para los detenidos. La prisión opera como una extensión militar encubierta, donde permanecen bajo custodia directa personas consideradas “sensibles” por el régimen, incluidos opositores, militares acusados de conspiración y extranjeros implicados en causas de inteligencia.
En las últimas semanas, la expectativa por la liberación de Gallo creció luego de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara el cierre próximo de El Helicoide, uno de los más notorios centros de detención y tortura del chavismo. La senadora Bullrich interpretó este gesto como “una señal de que los presos políticos serán liberados”, aunque admitió en diálogo con la prensa que se trata de un proceso complejo y que la conducción de las negociaciones corresponde a Estados Unidos. “Estamos dispuestos a hacer lo que haya que hacer. Vamos a respetar esa agenda o ese cronograma que están planteando”, afirmó la legisladora.
El endurecimiento de las condiciones en El Rodeo I, con la suspensión de visitas y el reforzamiento del control militar, incrementó la angustia e incertidumbre entre los familiares del suboficial argentino. Desde la denuncia inicial, el Gobierno argentino ha sostenido la acusación de desaparición forzada y ha demandado la intervención de organismos internacionales para restituir los derechos de Gallo y de otros argentinos detenidos en Venezuela, como el abogado Germán Giuliano, apresado en mayo de 2025 y también considerado preso político.
La situación de Gallo continúa sin resolverse, mientras su entorno denuncia la falta de información oficial y la violación de normas esenciales del derecho internacional. El caso permanece como símbolo de la crisis diplomática y de derechos humanos en la relación entre Argentina y Venezuela, y representa una de las prioridades más urgentes en la agenda consular del país.
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