La interna que estalló en Puyuta: política, reproches y sponsors en el conflicto de Desamparados

La política sanjuanina arrancó el 2026 con varios movimientos de piezas. Hubo renuncias en Capital, Caucete y Jáchal, cruces institucionales en Chimbas y algún que otro ruido de bajo vuelo. Pero lo de Sportivo Desamparados tomó otro color. El conflicto en el club puyutano combina poder, egos, silencios prolongados y hasta discusiones por sponsors. Un cóctel veraniego que promete más capítulos.

El detonante fue el portazo del vicepresidente Raúl Sánchez, dirigente del Partido Bloquista, cuya renuncia expuso tensiones internas que venían fermentando desde hace meses. Hacia afuera, el sacudón pareció sorpresivo. Hacia adentro, el desenlace estaba cantado.

Sánchez había llegado a la Comisión Directiva como parte de un acuerdo político-electoral. Se sumó a la lista que encabezó el radical Martín Sassul para evitar la fragmentación del voto y enfrentar un escenario que incluía la posible candidatura de Augusto Pérez Garro, finalmente descartada en medio de sospechas por la administración financiera del club. La unidad fue efectiva: en agosto de 2025, Sassul ganó la presidencia con 155 votos sobre 222, una diferencia contundente.

El nuevo presidente, ex candidato a intendente de Capital por Cambia San Juan y funcionario de la gestión de Susana Laciar hasta su renuncia al ECO, se convirtió así en el timonel del segundo club más grande de la Capital. El triunfo se apoyó en nombres pesados como Silvio Prieto y Lucas Ceballos, y en la incorporación de Sánchez, que bajó su lista y selló un entendimiento moderado.

Sin embargo, la convivencia empezó a resquebrajarse rápido. Según fuentes calificadas, el vicepresidente pidió en reiteradas oportunidades reuniones con Sassul. La respuesta fue, en el mejor de los casos, intermitente. La última charla ocurrió de manera informal, bajo la platea del Serpentario. Allí, Sánchez planteó su malestar por la falta de dinamismo en el manejo de las divisiones inferiores. El intercambio fue breve y tenso. Al finalizar, el bloquista deslizó una frase en voz baja que quedó flotando en el ambiente: “Radical tenía que ser”.

Días después llegó la renuncia, comunicada sin intermediarios y a través de redes sociales. “Hoy 6 de enero es uno de los días más tristes de mi vida. Presenté mi renuncia al cargo de vicepresidente del club de mi vida Sportivo Desamparados por motivo de la apatía y silencio del Sr. presidente y sus amigos”, escribió Sánchez en un estado de WhatsApp que rápidamente se viralizó.

El cimbronazo no habría sido el único. Según informó el periodista Daniel Solar, también habría presentado su renuncia el secretario de Actas, Darío Arias, aunque hasta el cierre de esta edición no hubo confirmación oficial.

Desde el club, la respuesta fue mínima y medida. Un comunicado escueto confirmó la salida de Sánchez, agradeció su paso por la dirigencia y aseguró que la institución “continúa trabajando con normalidad”, enfocada en los objetivos deportivos e institucionales.

El silencio del presidente, en cambio, llamó la atención. Hasta este miércoles 7 de enero, ningún medio logró contactar a Sassul. En los pasillos del club y en ámbitos políticos se mencionan otros focos de conflicto, entre ellos el manejo del sponsoreo. La pregunta circula sin respuesta oficial: ¿por qué la Municipalidad de Capital no aparece en la camiseta de Desamparados?

Desde el entorno de Sánchez sostienen que la salida de Sassul del municipio no fue bien gestionada y que eso terminó impactando en el respaldo institucional. En contrapartida, Rivadavia sí acompañó al club, un apoyo que se explica por la buena sintonía política con el vicegobernador Fabián Martín.

Así, el conflicto en Puyuta dejó de ser solo futbolero. Es un cruce donde se mezclan gestión, política partidaria y recursos, con heridas abiertas y finales aún inciertos. Por ahora, la novela sigue en emisión.

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