Mercados financieros y producción petrolera: qué puede pasar en Venezuela tras la intervención de EE. UU
Morgan Stanley y Wells Fargo analizaron los posibles efectos globales del operativo estadounidense que derivó en la detención de Nicolás Maduro, con impacto en bonos, petróleo y el escenario geopolítico regional.
La intervención de Estados Unidos en Venezuela, país que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, abre un nuevo escenario con posibles implicancias de alcance global tanto en el plano económico como geopolítico. El rumbo que adopte la transición política será determinante para definir el impacto final en los mercados financieros, el sector energético y la región.
De acuerdo con un informe del banco de inversión Morgan Stanley, las acciones de Estados Unidos en Venezuela tendrían su efecto más inmediato y pronunciado en los bonos venezolanos, mientras que el impacto sobre los precios del petróleo y los mercados más amplios de América Latina sería, al menos en el corto plazo, más limitado.
La entidad de Wall Street advirtió que el contexto actual está atravesado por una elevada incertidumbre política y operativa. Sin embargo, sostuvo que los bonos soberanos venezolanos y los de PDVSA serían los primeros en reaccionar, con subas de precios que podrían alcanzar hasta cinco puntos, a medida que los mercados incorporen una mayor probabilidad de reestructuración de la deuda y una eventual mejora en las tasas de recuperación.
En ese sentido, los analistas estiman que los bonos de la petrolera estatal PDVSA podrían mostrar un mejor desempeño relativo, a medida que se compriman las diferencias frente a los títulos soberanos. Morgan Stanley también proyecta un “contagio limitado” hacia el crédito soberano del resto de América Latina, aunque el episodio podría profundizar la diferenciación de rendimientos entre países, favoreciendo a aquellos percibidos como más alineados con Estados Unidos, especialmente en un año marcado por múltiples elecciones en la región.
Respecto al mercado energético, el banco consideró que el impacto sobre el precio del petróleo es más complejo. En el corto plazo, los riesgos de interrupciones en la producción podrían verse compensados por la expectativa de un aumento de la oferta en el mediano plazo, siempre que se consolide un escenario de estabilidad política. En paralelo, el informe destacó un sesgo alcista en los precios del oro, impulsado por el incremento de la incertidumbre geopolítica.
A mediano plazo, las proyecciones para la producción petrolera venezolana son claramente positivas desde el punto de vista de los recursos disponibles y la capacidad técnica. La consultora especializada Wood Mackenzie señaló recientemente que el reacondicionamiento de pozos podría permitir un fuerte repunte de la producción, llevándola nuevamente a niveles cercanos a los 2 millones de barriles diarios —similares a los de mediados de la década de 2010— en un plazo de uno a dos años.
No obstante, Morgan Stanley remarcó que el factor clave para que ese escenario se concrete no será únicamente la existencia de petróleo, sino la estabilidad del nuevo gobierno, el régimen de sanciones internacionales y las condiciones fiscales que se establezcan. En ese marco, el banco mantiene una proyección prudente y estima que el precio del Brent podría ubicarse en torno a los USD 50 en promedio en los próximos meses, un escenario que podría verse reforzado si la producción venezolana logra recuperarse de manera sostenida.
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