Diputados posterga la definición de la terna de Familia y expone tensiones internas del oficialismo

La exclusión del tema del orden del día no fue casual: sin los votos asegurados y con aliados enfrentados, el oficialismo optó por frenar el debate y ganar tiempo para negociar.

La decisión de no incluir la terna de Familia en el orden del día de la próxima sesión de la Cámara de Diputados, prevista para este jueves, responde a una definición política y no a una cuestión administrativa. El oficialismo resolvió evitar el tratamiento ante la falta de los votos necesarios para imponer a su candidato y la posibilidad concreta de una derrota en el recinto.

De acuerdo a fuentes legislativas, la terna no forma parte del temario oficial y solo podría ser abordada mediante un tratamiento sobre tablas o a través de una sesión extraordinaria. Ambas opciones requieren acuerdos previos y mayorías que, por el momento, el oficialismo no logra consolidar. En particular, el tratamiento sobre tablas demandaría una mayoría simple que hoy aparece fuera de su alcance.

El eje del conflicto está en el reparto de apoyos. El oficialismo impulsa la candidatura de Esteban De La Torre, juez de Familia propuesto por el Consejo de la Magistratura. Sin embargo, el bloquismo ya adelantó que no acompañará esa postulación y que respaldará a Marianela López, también jueza de Familia. A esa postura se suma el Partido Justicialista, configurando un escenario adverso para el sector gobernante.

Con ese panorama, avanzar sin consensos previos implicaría asumir un alto costo político. En la Legislatura reconocen que someter el tema a votación sin los números necesarios dejaría en evidencia una debilidad que el oficialismo busca evitar. Por eso, la estrategia fue excluir la terna del orden del día y abrir una ventana para reactivar negociaciones.

La vacante en la Cámara Civil, que volvió a poner el tema sobre la mesa, profundizó las tensiones entre aliados habituales. Oficialismo y bloquismo, socios frecuentes en votaciones clave, quedaron esta vez enfrentados por la definición de un cargo judicial considerado estratégico, lo que explica la parálisis actual.

De cara a la sesión del jueves 18 de diciembre, el escenario sigue abierto. Si no hay un acuerdo de último momento, la terna continuará fuera del debate legislativo y su tratamiento se postergará. La alternativa de una sesión extraordinaria tampoco resulta sencilla, ya que exige consensos políticos que aún no están cerrados.

Más allá del desenlace, el episodio deja una señal clara: la designación judicial no solo define un cargo en la Cámara Civil, sino que funciona como un termómetro del poder real del oficialismo en la Legislatura. La falta de votos propios y la dependencia de aliados con posiciones divergentes vuelven a quedar expuestas. Por ahora, la terna de Familia sigue en pausa, no por ausencia de candidatos, sino por falta de acuerdos.

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