Santiago Caputo afianza su control sobre la SIDE y abre una nueva etapa en el organismo
Tras la salida de Sergio Neiffert, el asesor presidencial selló un nuevo esquema de poder en el área de inteligencia. Hubo una reunión en Casa Rosada con el flamante titular y un encuentro previo entre Milei y Caputo en Olivos, horas antes de la jura en Diputados.
Cambios en la SIDE: los motivos de la salida de Neiffert y el futuro del organismo
La salida de Neiffert se explica por el deterioro de su relación con Caputo y por el creciente malestar que había generado su estilo de conducción. En los últimos meses, las diferencias se habían hecho evidentes: tensiones internas, disputas por la gestión de información sensible y desconfianza respecto de su margen de autonomía.
Puertas adentro, la maniobra también impacta en otros actores del oficialismo. Con el desplazamiento de Neiffert, se reduce la influencia de figuras que habían intentado ganar espacio dentro del área, y se fortalece el predominio de Caputo en un terreno donde la discreción y la obediencia pesan tanto como los cargos.
La secuencia que rodeó la salida de Neiffert dejó otra postal significativa. El funcionario participó de un acto institucional en la Casa Rosada mientras su desplazamiento ya estaba decidido, una señal del estilo reservado con el que se manejó la transición y del interés por evitar ruidos políticos en plena reestructuración del Gabinete. Tal es así que se mostró en la jura de la nueva ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. En ese contexto, dialogó con el embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas. Al dicho evento faltó Santiago Caputo alegando “motivos laborales”.
El nuevo esquema de inteligencia refuerza la idea de que el gobierno avanza hacia un modelo de conducción más concentrado, con decisiones estratégicas definidas fuera del organigrama formal. La cercanía entre Milei y Caputo en las horas previas a la jura legislativa terminó de expresar ese alineamiento.
En el oficialismo admiten que el recambio en la SIDE busca ordenar tensiones internas y proyectar una estructura más homogénea. Para la oposición, en cambio, es una señal preocupante: la consolidación de un poder de inteligencia cada vez más vertical y con menor transparencia institucional.
Mientras tanto, en el corazón del Gobierno sostienen que, con Auguadra, la SIDE entra en una etapa de “profesionalización y control interno”. En la práctica, se trata de un reposicionamiento nítido: la inteligencia vuelve a quedar bajo un mando sin interferencias, donde el peso real lo sigue teniendo Santiago Caputo.


Los comentarios están cerrados.