En un movimiento para disminuir las protestas, el gobierno libanés acuerda bajar el sueldo de los políticos un 50%

EL MUNDO

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El Gabinete aprueba el paquete de reformas presentado por el primer ministro, Saad Hariri, mientras miles de personas continúan manifestándose en las calles del país.

El Gobierno libanés intenta este lunes desactivar la ola de protestas ciudadanas aprobando un plan de reformas que prevé bajar el sueldo de los políticos a la mitad. Mientras los libaneses continuaban manifestándose, en el quinto día de movilizaciones populares, el Gabinete presidido por el primer ministro, Saad Hariri, se reunía hoy en el palacio presidencial de Baabda. En un inusual gesto, el presidente, Michel Aoun, lideraba la reunión. Sobre la mesa, el paquete de reformas que debían aprobar todos los partidos integrados en el Gobierno de coalición antes de que expirase, esta noche, el ultimátum de 72 horas dado el viernes por Hariri para no dimitir, como le exige la calle. Tras horas de debate, la propuesta de Hariri ha quedado aprobada y se ha dado luz verde al presupuesto para 2020.

En un Consejo de Ministros extraordinario, los miembros del Gabinete han dado el sí a una bajada de sus sueldos en un 50%. Esto incluye a los miembros del Parlamento y al propio presidente Aoun. También, a todos los ex presidentes, ministros y diputados en la nómina del Estado. El recorte se aplica asimismo a los beneficios institucionales de los que disfrutan. Un gesto sin duda que es un guiño a la ciudadanía, que acusa a la élite política de saquear el país. Unos líderes políticos que pertenecen a las mismas estirpes que se enfrentaron en la guerra civil (1975-1990) y que, al término del conflicto, siguen manejando los hilos del país.

El Gobierno se ha comprometido a no crear más tasas para los ciudadanos. El paquete presentado por Hariri incluye la imposición a los bancos de una contribución de 3.300 millones de dólares para conseguir reducir el déficit del Estado a cero para el presupuesto de 2020. En el plan está también contemplado un ambicioso programa de privatizaciones, incluido el sector de las telecomunicaciones, y la mejora de las infraestructuras, en estado de ruina.

SIN ELECTRICIDAD LA MAYOR PARTE DEL DÍA

El Gabinete, compuesto por una miríada de ocho partidos de diferente signo y dominado por el Movimiento Patriótico Libre (formación cristiano maronita liderada por el presidente, Michel Aoun, de signo prosirio y aliada de Hizbulá), ha dado luz verde a la veintena de reformas. Sin embargo, el debate ha encallado en el capítulo dedicado a la transformación del sector eléctrico.

El sistema es deficitario desde los años de la guerra civil, con cortes de electricidad constantes. Los libaneses no disfrutan de luz las 24 horas del día y tienen que recurrir a la suscripción a generadores eléctricos para poder completar horas de suministro. En verano, los cortes son particularmente frecuentes, con el colapso del sistema por la llegada de miles de turistas y el incremento de la demanda. Como consecuencia, los particulares son reacios a pagar el impuesto de electricidad -ya que el servicio es deficitario-, lo que alimenta el estado ruinoso del sector. Por su parte, los dueños de generadores eléctricos se han convertido en un poder fáctico en el país y se oponen a cualquier reforma del sector que les elimine del mapa.

“El Líbano se enfrenta a dos opciones: las reformas o el precipicio”, amanecía hoy con este titular en primera página el diario ‘The Daily Star’. Los manifestantes permanecen atentos a la reacción del Gobierno y mantienen la presión exigiendo el fin de un sistema “corrupto”. Este lunes las oficinas bancarias y los centros educativos han permanecido cerrados, muchas carreteras han sido cortadas y los ciudadanos continúan en la calle.

“Los líderes deben tener una estrategia clara para luchar contra la corrupción día a día y mejorar el bienestar de los ciudadanos desde diferentes perspectivas. Los recursos tangibles e intangibles deben desarrollarse de la manera más eficaz”, escribe la columnista Rima Shaar en las páginas del influyente diario ‘An Nahar’. “Esta es una última llamada a nuestros políticos para que dejen sus intereses personales”, añade. El presidente Aoun ha declarado que las manifestaciones expresan “el dolor del pueblo”, pero que son “injustas las acusaciones de corrupción generalizadas”.

El domingo se vivió una de las mayores jornadas de protesta de los últimos años, que muchos comparan con la movilización masiva de la Revolución de los Cedros de 2005. Las protestas estallaron el jueves tras el anuncio del Ejecutivo de imponer una tasa de 6 dólares al mes a las llamadas por mensajería por Whatsapp y otras aplicaciones. La revuelta popular hizo al Gobierno dar marcha atrás, pero la frustración popular ya era imparable.

FUENTE: EL MUNDO