Nota. Un grupo de productores fue en la mañana de ayer hasta el INV a realizar una serie de planteos para lograr que se mejoren los precios del vino.

 

Los productores nucleados en la Federación de Viñateros y en la Asociación de Viñateros Independientes han emprendido una campaña para lograr correr la fecha de liberación de los vinos a la espera de que la medida tonifique los precios, que vienen muy caídos. Así lo decidieron en una asamblea que tuvo lugar el jueves pasado por la noche y la primera medida concreta se produjo ayer cuando una comitiva encabezada por Eduardo Garcés, de la primera de las instituciones, y Juan José Ramos, de la segunda, fueron hasta la delegación local del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) y plantearon por nota la medida con sus correspondientes fundamentos.

El siguiente paso será ir con el planteo al Gobierno provincial, pero fuentes oficiales adelantaron que es poco probable que puedan darle curso. En el sector entienden que si los gobiernos de San Juan y Mendoza apoyaran el pedido tendría mucha más chances de que prospere.

Antes de los “90 la fecha de liberación de los vinos era el 1 de agosto.

En la delegación fueron recibidos ayer por su titular, Alejandro Rodrigo, y por el vicepresidente del INV, Marcelo Alós, quienes escucharon el planteo y se comprometieron a elevarlo al presidente del organismo, Carlos Tizio.

El planteo no es nuevo y entre los fundamentos para solicitar que se corra la fecha, del 1 de junio, como está previsto, al 31 de agosto, mencionan que en el mercado hay un sobrestock de 730 millones de litros, equivalente a 7 meses y medio de despachos. Y que si a ese volumen se le agregan poco más de 1.800 millones de litros de la nueva vendimia, la sobreoferta impedirá la recuperación de los precios del vino, que está en los 7 pesos por litro en promedio. “Con eso no se cubre ni el 30% del costo de producción del vino”, explicó Ramos.

Los viñateros entienden que si se corra la fecha de liberación, al plazo a partir del cual se pueden utilizar los vinos nuevos para el fraccionamiento, se requerían unos 300 millones de litros para cubrir la demanda, activando el mercado e impactando en los precios del vino de traslado. En la historia de la industria ya se corrió en otras oportunidades la fecha.

La fecha es un método que se utiliza como regulador del mercado.

Además, sostienen que de no modificarse los precios, “buena parte de la cosecha va a quedar en manos de unos pocos industriales a precios irrisorios”, dijo Garcés. Calculó que a unos 4 pesos por kilo, un valor inferior a la cosecha del año pasado y con una hiperinflación que reducirá aún más ese precio porque el productor cobra el monto hasta en 10 cuotas en algunos casos.

Otra cuestión que los viñateros pretenden es que también se exija que el ciento por ciento del vino tinto sea de uva tinta, cuando actualmente la exigencia es del 65%. Entienden que está sobrando más vino tinto que blanco y que, de tomarse la medida, se recuperarán la demanda y los precios de la uva tinta y que, además, el consumidor tendrá mejor calidad del producto al consumir un vino genuino de uva tinta.Otra medida que pretenden los productores es regular la plantación de viñedos porque sostienen que no se puede permitir el cultivo indiscriminado de viñedos cuando el consumo del vino viene cayendo muy fuerte. Por eso plantean que se arranquen parrales con uva para vinificar y se las reconvierta en uva para pasas, que tiene demanda y un precio medianamente aceptable para el productor.